El IVA diferido es una herramienta clave para la liquidez y eficiencia fiscal de empresas logísticas, portuarias e importadoras. Bajo este régimen, la cuota de IVA que habitualmente se paga al despachar mercancías en aduana ya no deberá abonarse en ese momento, sino que se integrará en la declaración del IVA correspondiente al periodo en que se reciba el documento de liquidación de la aduana.
Este sistema está dirigido a empresas o profesionales con periodo de liquidación mensual, que suelen estar inscritos en el REDEME (Registro de Devolución Mensual del IVA) o que por volumen de operaciones presentan sus declaraciones de forma mensual.
El periodo de solicitud se abrió el 1 de noviembre y finalizó el día 30 del mismo mes.
Requisitos para acceder al régimen
Para acogerse al IVA diferido, las empresa deben cumplir las siguientes condiciones:
-Ser empresario o profesional actuando como tal.
-Tener un período de liquidación de IVA mensual.
-Solicitar el régimen dentro del plazo establecido, durante noviembre de 2025.
Impacto en las empresas logísticas
El régimen resulta especialmente relevante para compañías como SAM Algeciras, una plataforma logística multimodal situada en el hinterland del puerto de Algeciras. Para las empresas, acogerse al IVA diferido tiene múltiples ventajas significativas:
-El IVA de importación no debe pagarse en el momento del despacho aduanero, lo que evita la necesidad de liquidez inmediata en ese momento.
-La cuota se incluye en la declaración periódica de IVA (modelo 303 0 322) del periodo en que la aduana notifique la liquidación.
-Esto permite que, si la empresa tiene derecho a deducción, la cuota soportada se compense con la repercutida, lo que en muchos casos implica un coste neto cero en ese periodo, reduciendo el impacto financiero del pago del IVA.
Obligaciones y consecuencias de no declarar bien
Las empresas acogidas al régimen deberán incluir cada mes las cuotas notificadas por la aduana. La omisión de cualquiera de ellas provocará que las cantidades pasen a periodo ejecutivo de cobro. Asimismo, la renuncia al régimen o la pérdida de los requisitos —como dejar de presentar liquidaciones mensuales— implica la exclusión automática del sistema de diferimiento.
En definitiva, el IVA diferido se consolida como una herramienta estratégica para mejorar el flujo de caja y reducir la carga financiera asociada al levante de mercancías. Además, disminuye la necesidad de aportar garantías en aduanas y simplifica los procesos administrativos, aportando mayor competitividad al tejido empresarial importador.
